La poda de altura es una profesión arriesgada en la que se combinan, además de la progresión vertical por cuerda, otras muchas técnicas próximas a la escalada y la espeleología.
Todas estas habilidades físicas son necesarias para realizar, sin correr riesgos, los trabajos de poda en árboles ornamentales. A ello se unen, por supuesto, los conocimientos especializados sobre jardinería y poda.
Nos movemos por las ramas de los árboles cargando arneses y una motosierra. Hay que tener soltura en esta profesión porque desgasta mucho físicamente.
"Es sorprendente cómo caminan por los árboles, con gran destreza y precisión"
